Deficiencia congénita del factor VII

¿Qué es la deficiencia congénita del factor VII?

El organismo ejecuta una serie de pasos complejos para detener una hemorragia. Todo comienza con la contracción (estrechamiento) de los vasos sanguíneos y con un tapón (coágulo) que forman las plaquetas en el lugar en que se lesiona la pared vascular. Esto comienza un proceso llamado coagulación, en el que un grupo de proteínas (conocidas como factores) actúan en conjunto para crear un coágulo sanguíneo sólido. El proceso de formar un coágulo sanguíneo involucra una serie de pasos que producen una estructura similar a una red llamada fibrina. Esa red le da estabilidad al coágulo sanguíneo y detiene la hemorragia hasta que la pared vascular pueda cicatrizar.

El factor VII (7) es una de las proteínas que desempeña una función para ayudar a coagular la sangre. El factor VII se une al factor tisular en el lugar en que la pared del vaso sanguíneo está lesionada para producir trombina, la cual es necesaria para crear la fibrina.


La deficiencia congénita del factor VII es un trastorno hemorrágico en el que hay una baja concentración sanguínea del factor VII. La deficiencia congénita del factor VII es poco frecuente y se calcula que afecta a 1 de cada 500,000 personas. Afecta de igual manera a ambos sexos.

Las concentraciones sanguíneas del factor VII se pueden medir con una prueba para determinación del factor VII. Las concentraciones normales del factor VII son entre un 50 a un 200%. Por lo general, los pacientes con concentraciones más bajas del factor VII suelen tener más síntomas, aunque no existe una correlación exacta como la hay en la hemofilia congénita (deficiencia del factor VIII [8] o el IX [9]).

Recientemente, la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia (International Society of Thrombosis and Hemostasis, ISTH) propuso una nueva clasificación de la gravedad de la deficiencia congénita del factor VII basada en patrones de síntomas y concentraciones del factor vistos en estudios de pacientes con enfermedades infrecuentes:

  • Leve (>20% de actividad): Los pacientes se mantienen mayormente asintomáticos (usualmente no tienen síntomas), pero pudieran padecer hemorragias durante un traumatismo, un procedimiento quirúrgico o con el embarazo o el parto
  • Moderada (10-20% de actividad): Los pacientes podrían tener hemorragias espontáneas leves, o hemorragias desencadenadas por un traumatismo, una operación o el embarazo o el parto
  • Grave (<10% de actividad): Los pacientes podrían presentar hemorragias espontáneas (sin un traumatismo), copiosas e incluso potencialmente mortales

A veces, las personas presentan una deficiencia de factor VII relacionada con otras afecciones médicas en etapas posteriores de la vida. Las enfermedades hepáticas podrían causar una deficiencia del factor VII. También podría aparecer como consecuencia de ciertas afecciones en las que disminuye la absorción de vitaminas, como la vitamina K. Las personas que toman el anticoagulante llamado warfarina también pueden presentar una deficiencia del factor VII.

¿Qué la produce?

Los seres humanos tienen 22 pares de cromosomas (autosomas) más los cromosomas sexuales (X e Y). La deficiencia congénita del factor VII es una enfermedad “autosómica recesiva” que afecta a ambos sexos. El término “recesivo” significa que, para tener la enfermedad, la persona tiene que heredar un gen anormal de cada uno de sus padres. Los padres podrían tener la deficiencia congénita del factor VII (2 genes anormales) o ser “portadores” (un gen normal y un gen anormal). Las ilustraciones a continuación muestran los posible patrones hereditarios de una enfermedad autosómica recesiva.

Estos riesgos se aplican a cada embarazo, por lo que si, por ejemplo, ambos padres son portadores, en cada embarazo habrá una probabilidad de 1 en 4 de que el bebé resulte afectado.

El gen del factor VII se localiza en el cromosoma 13. Se han descrito más de 180 mutaciones o anomalías distintas en el gen del factor VII en los pacientes con deficiencia congénita del factor VII. La mutación genética específica no siempre se relaciona con la intensidad de los síntomas hemorrágicos.

Se ha reportado que la deficiencia congénita del factor VII se asocia a diversos otros trastornos hemorrágicos, entre ellos la deficiencia del factor X (10), cuyo gen también se encuentra en el cromosoma 13. Más raramente, se ve con deficiencias de los factores V (cinco), VIII (ocho), IX (nueve) y XI (once).

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas más frecuentes de la deficiencia congénita del factor VII incluyen hemorragias nasales frecuentes y posiblemente copiosas, sangrado de las encías, sangrado menstrual abundante o prolongado (en las mujeres), hemorragias articulares, hemorragias en o alrededor del cerebro, hemorragias en el estómago o los intestinos (“GI”) y hemorragia asociada a la circuncisión (en los varones). Además, los pacientes con deficiencia congénita del factor VII con frecuencia experimentan sangrado excesivo tras una lesión traumática o un procedimiento quirúrgico o invasivo.

Si bien la deficiencia congénita del factor VII es infrecuente, se han hecho dos grandes estudios internacionales en que se ha preguntado sobre los lugares de sangrado. El Registro Internacional sobre la Deficiencia Congénita del Factor VII (The International Registry on Congenital Factor VII Deficiency, IRF7) estudió a 515 pacientes. A continuación se muestran los datos de 228 pacientes con distintos tipos de síntomas hemorrágicos.

La Red Europea de Trastornos Hemorrágicos Infrecuentes (European Network of Rare Bleeding Disorders, ENRBD) también analizó los tipos de sangrado en diversos trastornos hemorrágicos, lo que incluyó a 224 pacientes con deficiencia congénita del factor VII. Un poco más de la mitad de los pacientes inscritos con deficiencia congénita del factor VII no tenían síntomas, y menos de 1 de cada 10 presentó hemorragias importantes.

Las personas que tienen deficiencia congénita del factor VII deben estar pendientes de estos signos y síntomas en las partes del cuerpo que se indican a continuación. Comuníquese con su profesional médico o su equipo del centro de tratamiento si nota alguno de estos síntomas:

Síntomas de hemorragia en el cerebro

  • Somnolencia o desmayo
  • Dolor de cabeza, en un músculo o en el cuello
  • Náuseas y vómitos
  • Sensibilidad a la luz, los olores o los sonidos (similar a una migraña)

Síntomas de hemorragia en el estómago o el intestino

  • Vómitos negros y como almíbar o rojo brillante
  • Malestar estomacal
  • Heces rojizas o negruzcas
  • Sensación de plenitud o gases, seguida de diarrea sanguinolenta

Síntomas de hemorragia articular

  • Hinchazón, dolor o calor alrededor de una articulación
  • Incapacidad de enderezar o doblar una articulación normalmente
  • Aspecto tirante y brillante de la piel sobre la articulación

Síntomas de hemorragia muscular

  • Aspecto tirante y brillante de la piel
  • Hinchazón en una extremidad alrededor de los músculos
  • Debilidad, hormigueo o dolor en los brazos o las piernas
  • Dolor y dolorimiento al usar algún músculo del cuerpo

Síntomas de hemorragia en y alrededor de la médula espinal

  • Dificultad para orinar o defecar
  • Debilidad, hormigueo o dolor en los brazos o las piernas

Otros síntomas que reportar

  • Sangrado de la nariz, las encías o la boca
  • Hemorragia después de una operación
  • Susceptibilidad a los moretones
  • Sangrado menstrual abundante en las mujeres

¿Cómo se hace el diagnóstico?

Dos de las pruebas de coagulación estandarizadas son el tiempo de protrombina (TP) y el tiempo de tromboplastina parcial activado (TTPa). Estas dos pruebas analizan el tiempo que toma para que la parte líquida (plasma) de su sangre se coagule. Como se describe anteriormente, el factor VII actúa uniéndose al factor tisular en el lugar de lesión de la pared del vaso sanguíneo. Esta parte de la coagulación se determina mejor con el TP, que será prolongado (más segundos = mayor tiempo para coagular). Otras pruebas que se usan para diagnosticar la deficiencia congénita del factor VII son el tiempo de trombina (TT) y los niveles de actividad del factor VII.

Análisis clínico Resultado
Tiempo de protrombina (TP) Prolongado
Tiempo de tromboplastina parcial activado (TTPa) Normal
Tiempo de trombina Normal
Nivel de actividad del factor VII Bajo

Hay otra prueba relacionada al TP llamada índice internacional normalizado (INR, por sus siglas en inglés), que se usa para dar seguimiento al tratamiento con warfarina en pacientes que tienen problemas de coagulación. No es de interés para la deficiencia congénita del factor VII.

¿Cómo se trata?

El tratamiento puede depender del tipo de hemorragia que tenga o del procedimiento al que se vaya a someter. Su profesional médico o el equipo del centro de tratamiento le dará recomendaciones concretas sobre los mejores métodos para cada situación.

Episodios hemorrágicos

Para lesiones leves o sangrados por la nariz o las encías, cuando llame al consultorio o al centro de tratamiento para obtener más instrucciones su médico podría indicarle que se aplique presión o use medicamentos tópicos. Para hemorragias fuera de lo normal o excesivo asociadas a las menstruaciones, le podrían recomendar tratamiento hormonal u otras opciones.

En las situaciones en las que el sangrado no se detiene rápidamente, o cuando se producen hemorragias más graves o un traumatismo, le podrían recomendar otros medicamentos tópicos para detener el sangrado (p. ej., pegamento de fibrina, taponamiento nasal), medicamentos orales (p. ej., antifibrinolíticos) y/o productos de plasma o reemplazo de factor VII recombinante para controlar la hemorragia.

En ciertas circunstancias, los pacientes con deficiencia importante del factor VII y hemorragias frecuentes o graves (p. ej., en el cerebro) podrían tratarse con productos habituales de plasma o reemplazo de factor VII recombinante durante cierto tiempo después del episodio hemorrágico. Su profesional médico o el equipo del centro de tratamiento le dará recomendaciones concretas de ser necesario.

Procedimientos quirúrgicos y dentales

Hay que planificar por adelantado los procedimientos quirúrgicos y dentales en los pacientes con deficiencia congénita del factor VII. Su médico o el equipo del centro de tratamiento colaborarán con usted para decidir cómo ayudar a prevenir las hemorragias durante el procedimiento y para decidir el manejo postoperatorio para asegurarse de que usted sane adecuadamente. Podrían recomendarle una combinación de tratamientos tópicos para usar en el lecho quirúrgico, medicamentos y/o productos de plasma o tratamiento de reemplazo de factor VII recombinante. También coordinarán con el dentista, el cirujano y el anestesiólogo.

Embarazo y parto

Las pacientes con deficiencia congénita del factor VII deben elaborar un plan junto con su médico o el equipo del centro de tratamiento para determinar el tratamiento que deben usar durante el embarazo, el parto, o en caso de hemorragia después del parto.

Precauciones

Las personas con trastornos hemorrágicos hereditarios no deben tomar Aspirina®, antiinflamatorios no esteroideos (como ibuprofeno y naproxeno) ni anticoagulantes, y deben evitar ciertos suplementos a base de hierbas (ver la página de recursos) que afectan la actividad de las plaquetas y, por tanto, pueden empeorar los síntomas hemorrágicos. Comuníquese con su médico o el equipo del centro de tratamiento antes de comenzar a usar cualquier medicamento.

Complicaciones del tratamiento

Anticuerpos e inhibidores

Se le podrían administrar productos de plasma o tratamiento de reemplazo de factor VII recombinante a los pacientes con deficiencia congénita del factor VII. Dado que su cuerpo no tiene el factor VII normal, pudiera no reconocer los productos de plasma o el tratamiento de reemplazo de factor VII recombinante. Su cuerpo podría reaccionar y producir anticuerpos contra el tratamiento de reemplazo de factor VII. Si los anticuerpos bloquean la actividad del factor VII, se les llama inhibidores. Según el estudio STER, esta es una complicación sumamente infrecuente y poco entendida.

Consejos para mantenerse sano

Elabore un plan de atención integral

Asegúrese de seguir las medidas de mantenimiento o preventivas que su equipo de profesionales médicos ha planeado junto con usted. La deficiencia congénita del factor VII puede ser una afección grave en algunos pacientes, pero puede manejarse adecuadamente con la atención y el apoyo oportunos. Incluso para aquellos que no están seguros de la gravedad de su afección, debe elaborar un plan de atención basado en sus síntomas hemorrágicos y antecedentes, así como cualquier procedimiento quirúrgico o dental que podría tener que hacerse. Esto puede hacerse con los especialistas de su HTC.

  • Mantenga una buena higiene dental para evitar la enfermedad de las encías que pudiera provocar sangrado.
  • Mantenga concentraciones sanguíneas de hierro saludables a través de una alimentación adecuada.
  • Evite los antiinflamatorios (p. ej., aspirina, ibuprofeno, naproxeno) o suplementos a base de hierbas que afectan las plaquetas, a menos que su médico le indique usarlos.
  • Converse con su profesional médico acerca de las actividades que desea hacer y su participación en deportes, para determinar cuáles actividades son más adecuadas para usted. A diferentes edades, ciertas actividades se hacen más intensas en cuanto al contacto y presentan un mayor riesgo de hemorragias.
  • Mujeres: converse con su hematólogo y ginecoobstetra acerca de su sangrado menstrual y cualquier asunto relacionado con un embarazo o parto planificados.
  • Mantenga o haga lo necesario para mantener un peso óptimo para su estatura y edad.

Tratamiento de la anemia

Con frecuencia puede producirse una deficiencia de hierro, incluso con hemorragias pequeñas, y es una complicación importante para los pacientes con deficiencia congénita del factor VII con hemorragias profusas o frecuentes. Si pierde tan poco como 5 mililitros (cerca de una cucharadita) de sangre por día, también está perdiendo 2.5 miligramos de hierro en la sangre y podría presentar anemia. Es importante que trate las hemorragias y que le diga a su profesional médico la frecuencia con que sangra. Es posible que le recomienden tratamiento de reposición del hierro.

Comparta su experiencia con la deficiencia congénita del factor VII

Como es poco frecuente, a menudo la la deficiencia congénita del factor VII no se diagnostica. Y, a diferencia de otros trastornos hemorrágicos infrecuentes, no se dispone de mucha información para ayudar a las personas con deficiencia congénita del factor VII a comprender su enfermedad. Una vez que usted adquiera un mejor conocimiento y más experiencia, tendrá la oportunidad de convertirse en un intercesor para usted mismo y para otros.

Si tiene familiares, amigos o familias en su localidad que tengan deficiencia congénita del factor VII con problemas hemorrágicos sin diagnosticar o sin tratar, es importante que comparta lo que sabe con ellos, así como con su HTC local, su hematólogo y la comunidad de trastornos hemorrágicos. Hacer eso ayudará a construir una comunidad más sólida de personas con deficiencia congénita del factor VII.